Cuando se va a editar una información, el periodista tiene que saber exactamente lo que quiere para su trabajo , lo que indica que ya tiene que haber escuchado la grabación de su entrevistado y tener seleccionado los fragmentos que va a utilizar.
Es bien engorroso llegar a edición y escuchar en ese momento toda la grabación para encontrar el segmento seleccionado. Para ubicar con rapidez el fragmento es conveniente que cuando oiga la grabación anote frases que le sirvan de guía.
No se confíe por el control de tiempo que tienen algunas grabadoras, porque suelen surgir imprevistos.
Al hacer la selección debe tener en cuenta la calidad de la grabación sobre todo si va a mezclar esa grabación con la voz grabada en el estudio porque se evidenciará notablemente el desnivel entre una y otra.
Tenga en cuenta lo que dice su entrevistado pero también cómo lo dice. Hay personas muy destacadas en los más disímiles ámbitos y profesiones sin embargo no saben pronunciar bien, hacen largas pausas, utilizan muletillas y demasiadas intersecciones. También pueden estar nerviosos al momento de la grabación y no ser coherentes. Entonces, su deber es seleccionar en su grabación el fragmento con las ideas inteligentes pero bien pronunciadas.
Otra alerta , fíjese si concluye en cadencia o anticadencia.
Lo ideal es que la frase concluya en cadencia. Pero, muchas veces sucede que la frase que necesita para su información termina en anticadencia o se trata de un entrevistado que une una idea con otra y no cierra ninguna oración. Entonces deberá recurrir a ciertos trucos como el poner una interjección al final de la oración, bajar un poco el nivel de la última silaba o darle un poquito de resonancia (R). Su editor seguro tendrá otras opciones
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martes, 19 de octubre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
A la hora de editar.
Este es uno de los pasos más importantes en el proceso creativo. Es el momento clave para unir con arte y técnica los elementos que darán coherencia a su trabajo. El editor convierte en arte la materia prima: voz, música, efectos y los silencios precisos para dar una intensidad.
El editor es el mejor aliado del periodista y debe saber tanto del trabajo que se va a realizar como el propio realizador. Es imprescindible escribir un guión o al menos una escaleta o guión técnico que indique todos los pasos, explicarle todas las ideas e imbuirlo con el entusiasmo creativo. Nunca se puede dejar un elemento como sobre entendido aunque considere que es obvio y lógico. Su editor no es un adivino. Lo que para usted es de manera determinada, no tiene que ser exactamente igual para el editor. Cada quien tiene sus propios códigos y referencias.
Por lo general cuando se va a editar ya se tienen debajo del brazo todos los elementos precisos y que fueron pensados cuando se redactaba y se creaba en ese laboratorio que es la imaginación. Ahora bien una cosa es en la imaginación y otra la verdad. Así que al llevar la idea a la práctica comienzan los contratiempos.
Lo primero que hay que hacer es comprobar si los fragmentos de grabaciones elegidos están en buen estado, si no tienen ruidos parásitos o cualquier otro defecto. Sucede también que se estructura un trabajo, un reportaje por ejemplo, con una música determinada y cuando vamos a localizarla en la fonoteca o en la PC dónde está la música la versión que queremos simplemente no está. Otras veces queremos unos acordes muy precisos pero no tenemos ni idea de dónde extraerlos. En ocasiones se trata de un ambiente y los que hay en el archivo de la PC no dan el sonido que pretendemos.
Lo ideal es dejar que el editor se familiarice con su idea y todos los componentes que conformaran el trabajo .Darle tiempo para que los escuche. De ahí pueden surgir
sugerencias y hasta enmendar algún que otro error.
Resulta excelente editar siempre con la misma persona así se crean vínculos en la manera del hacer y una especie de sintonía artística de forma tal que en ocasiones puede dejarle los materiales y ya él sabe qué hacer y cómo hacer. Sobre todo cuando necesitamos “ ir adelantando” porque estamos escasos de tiempo y nos esperan para salir al aire.
Nunca olvide que el editor es el hacedor artístico del proyecto y será quien logrará realzar y significar el material. Y aún más: Es frecuente que el editor sea además quien le grabe el play back por tanto a la vez que está atento a todo el proceso de grabación será su asesor inmediato en la corrección de errores o alguna palabra mal pronunciada.
Ya muchos periodistas prefieren editar ellos mismos sus informaciones, lo que sin dudas es una gran ventaja. De hecho es ineludible saber editar así que le recomiendo tan pronto se de la oportunidad pase un curso de edición aprenda a desentrañar los misterios de la edición. Aunque le aconsejo que cuando vaya editar un reportaje recurra a un editor, le dará otra opinión, otro punto de vista y los resultados seguramente serán mejores.
El editor es el mejor aliado del periodista y debe saber tanto del trabajo que se va a realizar como el propio realizador. Es imprescindible escribir un guión o al menos una escaleta o guión técnico que indique todos los pasos, explicarle todas las ideas e imbuirlo con el entusiasmo creativo. Nunca se puede dejar un elemento como sobre entendido aunque considere que es obvio y lógico. Su editor no es un adivino. Lo que para usted es de manera determinada, no tiene que ser exactamente igual para el editor. Cada quien tiene sus propios códigos y referencias.
Por lo general cuando se va a editar ya se tienen debajo del brazo todos los elementos precisos y que fueron pensados cuando se redactaba y se creaba en ese laboratorio que es la imaginación. Ahora bien una cosa es en la imaginación y otra la verdad. Así que al llevar la idea a la práctica comienzan los contratiempos.
Lo primero que hay que hacer es comprobar si los fragmentos de grabaciones elegidos están en buen estado, si no tienen ruidos parásitos o cualquier otro defecto. Sucede también que se estructura un trabajo, un reportaje por ejemplo, con una música determinada y cuando vamos a localizarla en la fonoteca o en la PC dónde está la música la versión que queremos simplemente no está. Otras veces queremos unos acordes muy precisos pero no tenemos ni idea de dónde extraerlos. En ocasiones se trata de un ambiente y los que hay en el archivo de la PC no dan el sonido que pretendemos.
Lo ideal es dejar que el editor se familiarice con su idea y todos los componentes que conformaran el trabajo .Darle tiempo para que los escuche. De ahí pueden surgir
sugerencias y hasta enmendar algún que otro error.
Resulta excelente editar siempre con la misma persona así se crean vínculos en la manera del hacer y una especie de sintonía artística de forma tal que en ocasiones puede dejarle los materiales y ya él sabe qué hacer y cómo hacer. Sobre todo cuando necesitamos “ ir adelantando” porque estamos escasos de tiempo y nos esperan para salir al aire.
Nunca olvide que el editor es el hacedor artístico del proyecto y será quien logrará realzar y significar el material. Y aún más: Es frecuente que el editor sea además quien le grabe el play back por tanto a la vez que está atento a todo el proceso de grabación será su asesor inmediato en la corrección de errores o alguna palabra mal pronunciada.
Ya muchos periodistas prefieren editar ellos mismos sus informaciones, lo que sin dudas es una gran ventaja. De hecho es ineludible saber editar así que le recomiendo tan pronto se de la oportunidad pase un curso de edición aprenda a desentrañar los misterios de la edición. Aunque le aconsejo que cuando vaya editar un reportaje recurra a un editor, le dará otra opinión, otro punto de vista y los resultados seguramente serán mejores.
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